Roger Penrose: Del mito al pensamiento científico

En el Prólogo a su obra El camino a la realidad, Roger Penrose imagina como pudo nacer el pensamiento científico.

En una civilización que no conoce la ciencia Am-Tep, artesano del rey, es testigo de un violento desastre natural que destruye el mundo en el que vive ¿qué fuerza pudo producir tal catástrofe? Inicialmente, Am-Tep explica el prodigio como consecuencia de la furia de los dioses; pero, mientras escapa de la destrucción en el mar, observará que el orden de las estrellas sigue absolutamente invariable. Esto le llevará a pensar que la naturaleza y su orden son algo mucho más grande que el mundo reducido de su pequeña ciudad. Pero ¿cuál era la explicación del funcionamiento de esa naturaleza? Por mucho que lo deseara, Am-Tep no podía responder a esa pregunta. Mil años después, Amphos, descendiente de Am-Tep seguiría planteándose  los mismos enigmas. Hasta que un día tuvo una intuición genial: las razones que explican los cambios de la naturaleza no deben buscarse en su apariencia externa, sino en una ley más profunda que produce y gobierna todos los movimientos. Y esa ley, de naturaleza matemática, está regida por los números.

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