Comentario de texto: Evolución frente a progreso y teleología

La teoría de la evolución no es sólo la teoría fundamental, base de las ciencias biológicas. También tiene consecuencias filosóficas de un grandísimo calado que obligan a replantear nuestras ideas sobre el  mundo y el hombre.

Lee el siguiente texto y contesta a las siguientes preguntas:

1) ¿Cual es la tesis central del artículo?

2) ¿Pueden identificarse evolución y progreso?

3) ¿Sigue la evolución un plan previsto de antemano?

4) ¿Cómo se concibe el puesto del hombre en el cosmos?

5) ¿Estás de acuerdo en que el ser humano no es superior a los demás seres vivos? ¿Por qué tradicionalmente se le ha considerado tan especial?

Texto

“El hombre no apareció en la Tierra porque la teoría evolutiva prediga su presencia fundándose en axiomas de   progreso y complejidad neural creciente. Los -seres humanos surgieron, por contra, en virtud de un resultado fortuito y contingente de miles de acontecimientos trabados, cada uno de los cuales pudo haber tenido lugar de manera diferente y haber dirigido la historia hacia una senda alternativa que no hubiera conducido a la conciencia.  Por citar algunos de entre una multitud: 1) Si nuestro linaje irrelevante y frágil no se hubiera contado entre los supervivientes de la radiación inicial de vida pluricelular animal en la explosión del Cámbrico, hace 530 millones de años, entonces no habría habido ningún vertebrado. (Sólo se ha encontrado un miembro de nuestro tipo o phylum, el de los cordados, entre estos primeros fósiles: Pikaia. Este animal nadador, pequeño y simple, que evidencia en su notocordio su relación de parentesco con nosotros, es uno de los fósiles más raros de la fauna cámbrica de Burgess Shale.) 2) Si un grupo de peces de aletas lobuladas no hubiera desarrollado por evolución huesos de las aletas con un fuerte eje central capaz de aguantar peso en tierra, entonces quizá los vertebrados nunca hubieran colonizado la tierra firme. 3) Si un gran cuerpo extraterrestre no hubiera hecho impacto en el planeta hace 65 millones de años, entonces los dinosaurios tal vez seguirían siendo dominantes y los mamíferos insignificantes (situación registrada a lo largo de los 100 millones de años anteriores al suceso). 4) Si una pequeña estirpe de primates no hubiera alcanzado por evolución la postura erecta en las sabanas africanas, hace de dos a cuatro millones de años, entonces nuestra ascendencia podría haber terminado en un linaje de simios que, como el chimpancé y el gorila, se habrían convertido en especies marginales desde el punto de vista eco lógico, condenadas probablemente a la extinción pese a la complejidad de su conducta…….

Los dinosaurios perecieron al final  del Cretácico, lo que dejó a los mamíferos el dominio del mundo de los vertebrados. Muchos suponen que los mamíferos resistieron estos tiempos difíciles por alguna razón de superioridad general sobre los dinosaurios. Pero tal conclusión parece improbable. Mamíferos y dinosaurios habían coexistido durante 100 millones de años; durante ese lapso los mamíferos persistieron con la talla .de una rata o incluso menor, sin dar ningún “paso” para desalojar a los dinosaurios. Ante la falta de un argumento sólido que justifique el predominio de los mamíferos basado en una superioridad general, habrá que convenir en que la casualidad constituye

la explicación más plausible. Parece verosímil que los mamíferos sobrevivieran gracias, en parte, a su tamaño pequeño (que posibilita poblaciones mucho mayores -resistentes, por ende, a la extinción- y con menos  e especialización ecológica, o más lugares donde refugiarse). Esa talla pequeña quizá no fuera una adaptación positiva para los mamíferos, sino síntoma de su incapacidad permanente para penetrar en los lares de los

dinosaurios dominantes. Pero semejante carácter “negativo” en tiempos normales pudo trocarse en razón clave para su supervivencia.

Sigmund Freud acostumbraba decir que las grandes revoluciones de la historia de la ciencia compartían un rasgo singular y paradójico: derrocar la arrogancia humana de los pedestales en que se había subido. Copérnico desplazó nuestro hogar desde el centro hasta la periferia; Darwin nos relegó a un “origen animal” y Freud, con el inconsciente, hizo añicos el mito del hombre racional. En ese sentido freudiano, la revolución darwinista sigue siendo incompleta. Aunque se acepta el hecho de la evolución, la mayoría continúa mostrándose reacia a abandonar la confortable idea de evolución entendida como progreso o preñada al menos con un principio básico de avance; progreso que haría predecible, si no inevitable, la aparición de la conciencia humana. No destruiremos el pedestal mientras continuemos defendiendo, como principio fundamental, el progreso o la adquisición de complejidad creciente, mientras no  aceptemos la posibilidad de que Homo sapiens constituya una ramita minúscula, surgida en el último momento, del arbusto frondoso de la vida; un pequeño brote que no aparecería una segunda vez si pudiéramos replantar el arbusto desde su semilla”.

STEPEHN JAY GOULD “La evolución de la vida en la Tierra” en Investigación y Ciencia Nº 219

Diciembre de 1994.


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